Crónica de la Marea Amarilla

El pasado Sábado 4 de Febrero el frío no pudo vencer a la Marea Amarilla, que se extendió como un tsunami imparable por todos los rincones de la península (¿y más allá?).

A mediodía, la puerta de la Biblioteca Nacional se vio inundada de camisetas amarillas que, tras colgar una gran pancarta en la verja de la veterana institución, se reunieron en torno a un megáfono para exponer sus 12 razones para amar las bibliotecas públicas. A continuación, se desplegaron en una cadena humana (casi) monocromática para rodear la cabecera del Sistema Español de Bibliotecas y darle el calor que necesita.

En todo momento, codo con codo con l@s compañer@s de la propia BN que luchan contra su creciente proceso de subcontratación y que han hecho su propia crónica de la jornada.

No obstante, la Marea Amarilla ya había arrancado 24 horas antes, concretamente de la Biblioteca Pública “Arroyo de la Miel” de Benalmádena (Málaga), que concentró en sus puertas a bibliotecari@s y usuari@s en defensa del mismo objetivo.

Otro punto caliente de este Sábado, con una larga trayectoria de lucha vecinal, fue el que rodeó a la clausurada Biblioteca Pública “Las Palomas” del Zaidín (Granada). Su despliegue de imaginación incluyó pasacalles, música en directo, performance gimnástica y una rica paella, todo ello encaminado tanto a la reivindicación festiva como a la recuperación del dolorido tono muscular.

Y, por supuesto, la combativa Biblioteca Regional de Murcia hizo lo propio a la hora acordada, igual que la Biblioteca Pública “Casa de las Conchas” (Salamanca) utilizando su propio salón de actos para la convocatoria.

La Marea Amarilla ha dejado un extenso rastro a su paso, cuya pista puede seguirse minuto a minuto en Facebook con la contribución de todo el mundo a la comunidad Yo AMO las Bibliotecas Públicas, y también en nuestra pestaña “Descarga de archivos” (con numerosos documentos audiovisuales).

¡Pero esto acaba de empezar! Os recordamos que el próximo objetivo es inundar las bibliotecas de cartas de amor dirigidas a ellas, y ya podéis dar rienda suelta a vuestra imaginación para diseñar los mejores buzones. Amarillos, desde luego.