Manuel Rodríguez Rivero: “El origen del mundo”

Reproducimos un extracto del artículo que Manuel Rodríguez Rivero escribió para Babelia, suplemento cultural del diario El País, el pasado 9 de Febrero.

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“Si necesitan refrescar los motivos por los que hay que amar las bibliotecas públicas, en la web noalprestamodepago.org encontrarán una docena. Es ahora, en medio de una recesión feroz que deja (a fecha de hoy) cinco millones y pico de víctimas directas y la sensación general de fin de época, y de que ya nada volverá a ser igual, cuando esas magníficas instituciones de primera necesidad exhiben su más alto valor social. En 2010, último año del que disponemos cifras agregadas, las más de 5.000 bibliotecas españolas prestaron sesenta millones de documentos, de los que casi treinta y ocho millones fueron libros. Sobre todos los temas y asuntos imaginables: para entretener los ocios, para aprender un oficio, para preparar viajes y oposiciones, para conocer las técnicas del amor, para reparar el automóvil, para comprender los motivos por los que la mascota doméstica anda mohína, para informarse acerca del tumor que le acaban de diagnosticar al usuario, para descubrir la propia comarca, para leer en voz alta a la madre enferma. Libros para despejar supersticiones y brumas del alma, para indagar en el pasado, comprender el presente y conjeturar el futuro. Las bibliotecas, que tanto han mejorado en los sucesivos Gobiernos de la Democracia, deberían quedar al margen de la crisis, aunque sea por la razón de que siempre dan más a la sociedad de lo que de ella reciben. Y, sin embargo, ahí las tienen, zarandeadas por los recortes como si se trataran de un lujo prescindible, de un capricho ciudadano, de una verbena superflua en la que se ha gastado demasiado. Los Gobiernos neoliberales estatales y autonómicos (los de iure y los que de facto practican sus políticas) han disminuido las partidas presupuestarias a ellas destinadas, afectando al personal, a la renovación y compra de materiales, a las actividades comunitarias que allí se realizan, a su salud institucional. Los recortes a las bibliotecas atentan contra el derecho de todos a la información y a la educación, a la igualdad de oportunidades, a la formación y consolidación de los valores democráticos. En estos momentos en que se multiplican las amenazas contra las bibliotecas (incluyendo la subcontratación y privatización de determinados servicios, la restricción de horarios, los despidos de personal interino y el préstamo de pago), nuestro deber como ciudadanos es reivindicar con decisión la biblioteca como ámbito comunitario. Sobre todo ahora, cuando el señor Wert (¿recuerdan aquellas tertulias preelectorales en que se producía como un moderado socialdemócrata?) se muestra tan proclive a aumentar las ayudas destinadas a la “fiesta nacional” y no tanto a facilitar la vida a las bibliotecas transferidas.”

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http://cultura.elpais.com/cultura/2012/02/09/actualidad/1328807989_879647.html