Sepelio por la Biblioteca Central de Pamplona

Ayer, 4 de Diciembre de 2012, se guardó un minuto de silencio en recuerdo de la que antaño fue Biblioteca Pública Central de Pamplona y hoy se ve reducida a biblioteca de barrio con horario mínimo y gestión privatizada. Sus lectores le dedicaron este sentido responso:

Estamos aquí para hacer visible nuestro desacuerdo con la privatización de la gestión de la biblioteca de San Francisco. Estamos aquí para denunciar el saqueo del patrimonio común, que en nombre de la tan manida crisis se está asumiendo como inevitable.

Y estamos aquí porque este saqueo es evitable. Depende de cada uno de nosotros/as y de la actitud que tomemos ante ello.

Muchos/as coincidiremos en que la educación y la sanidad son columnas de esta nuestra casa común, y que no se debe permitir socavar los elementos estructurales a riesgo de que la casa se nos venga abajo. Cualquiera que sea nuestra condición, tenemos derecho a la salud y a la educación. Y tenemos derecho a que esa salud y esa educación sean públicas, porque durante años, muchos años, fuimos nosotros y nosotras, y muchos otros antes que nosotros quienes las construimos con nuestro trabajo y nuestra voluntad.

Si bien la educación y la sanidad son unos de los pilares más importantes de nuestro contrato social, no son los únicos. No debemos olvidarnos de los otros servicios públicos. Todos son importantes en mayor o menor medida, y todos, absolutamente todos, son nuestros. También las bibliotecas.

Quizás algunos/as piensen que el mundo puede pasar sin bibliotecas públicas, que nuestra casa común no se va a caer porque pasen a tener un gestión privada, o incluso, porque desaparezcan. Quien piense así no sabe qué es una biblioteca pública.

La biblioteca pública es el paradigma de la universalidad. Todos y todas son bienvenidos en una biblioteca pública sin importar el color de piel, la edad, el género, o las creencias políticas ni religiosas. La biblioteca pública pide poco y ofrece todo lo que tiene a todos sin excepción. Es mucho más que palabras huecas. Es mucho más que un símbolo. La biblioteca pública es la materialización de la libertad. Es un espacio en el que sus profesionales luchan contra cualquier censura o idea preconcebida para que cada cual encuentre lo que busca, quiere o necesita. Allí nadie te preguntará por qué o para qué. En la biblioteca pública todas las ideas tienen su espacio y un camino construido para que cualquiera que lo desee acceda a ellas. En la biblioteca pública te mostrarán ese camino. En la biblioteca pública te ayudarán.

Tenemos el derecho y el deber de defender una biblioteca pública en San Francisco. Nuestra biblioteca. De todos/as. Tenemos el derecho y el deber de defender las bibliotecas públicas. Porque son nuestras. Son garantía y símbolo de nuestra libertad. Y nadie, administración, institución o lobby tiene derecho a arrebatárnoslas.

Las entidades -detrás de las cuales hay personas con nombre y apellidos- que provocaron esta crisis pretenden ahora desahuciarnos de nuestra propia casa y quedarse con lo que tanto esfuerzo nos ha costado. Quieren derribarla para construir una fortaleza a su medida, un palacio que los demás sólo podremos mirar desde fuera. Quizás la bibliotecas públicas no sean más que un humilde ladrillo, pero es un ladrillo que certifica que nunca nadie quedará fuera.


Calleja