Cartas de amor a la biblioteca

La Plataforma contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas ha abierto un período de preparación para celebrar de manera especial el Día Internacional del Libro 2012. Así, sugerimos que el leitmotiv de todas las acciones desarrolladas sea el amor a la biblioteca y os invitamos a imaginar iniciativas que conviertan el próximo 23 de Abril en un «sanvalentín» bibliotecario.

Para empezar, proponemos una actividad concreta para el personal bibliotecario: animar a l@s usuari@s a que, a partir del lema «Yo AMO las bibliotecas públicas», escriban cartas de amor basadas en su propia experiencia, cartas que transmitan la idea de que las bibliotecas son necesarias y tienen una gran utilidad social.

Para recogerlas, se pueden abrir buzones reales y/o virtuales en las bibliotecas, publicitarlos y dar a conocer esta iniciativa por todos los medios que se nos ocurran. Una selección de las cartas recibidas se irá actualizando en esta misma página.

Plantilla Carta de Amor

Cartas de Amor a la Biblioteca Pública del Estado en Guadalajara

Notitas de amor a la biblioteca:

«Azconita de mi vida
me haces parecer un empollón
por eso te quiero tanto
y te doy mi corazón»

«Querida Azcona, gracias al apoyo que me has dado he podido aprobar todo, y pasar a selectividad, tras un intenso estudio en los cajones y sillones. Volveré cuando menos te lo esperes. Con cariño. Anónim@. B.»

«Naranjas naranjas
limones limones
yo tengo una biblio
que vale millones»

Biblioteca Pública del Estado de Madrid

Larga y oscura sube la noche mientras muerdo mi ansia de ti. En la dureza de las horas que nos separan acaricio en mi recuerdo lo que mis dedos paladearon en la víspera. Las suaves turgencias de cada uno de tus lomos, los quedos gemiditos que, a la manera de un crujido, se te escapaban al pasar páginas…

Humedezco las yemas de mis dedos anticipando tu tacto. El deseo de penetrar en cada uno de tus secretos late como un toro ciego de pasión. ¡Ah! Ahora será la luna quien te acaricie mientras yo siento que me muero lejos de ti. Ábrete mi amor, descúbreme las puertas que me conducen a todo lo íntimo que hay en ti.

Siempre tuyo, siempre deseando estar en ti.

Kwasir

Biblioteca Pública del Estado de Madrid

Son tantos los momentos vividos a tu lado que no se por dónde empezar…

Recuerdo el primer día, estaba perdida y confusa pero logré encontrar un sitio. A tu lado las horas no pasan, se me hacían interminables. Poco a poco me fuiste llenando de sabiduría, de calor en el frío invierno y refrescándome hasta septiembre.

Se notaban los esfuerzos, algunas veces…

Todavía noto el sabor del café aguado de tu máquina que me impedía irme sin estudiar un poco más.

He hecho mucho por ti viniendo a verte todos los días y no me has dado nada a cambio… Unos folios, unos bolis, unas sillas más cómodas, la simpatía de los securatas… Pero es algo que aprenderás con el tiempo.

Añoro tu wifi, ese que iba tan lento y que me daba un momento de distracción. Pero no te preocupes seguiremos viéndonos a pesar de tus defectos.

Con amor, sitio 49.

Biblioteca Pública del Estado de Madrid

He de confesarte amada mía que he tratado de llevarme los tesoros que guardas en tu interior. Y pese a que he devuelto todo, a veces, demasiado tarde, han dejado una profunda huella en mí.

Tu riqueza interior, tu noble presencia, todo ese tiempo de belleza, creación, sabiduría y vida acumulado en tu interior…

Tengo que decirte que no puedo vivir sin ti.

Ettore Scolari

Biblioteca Pública del Estado de Madrid

POEMA A MI BIBLIOTECA -HISTORIA DE MI HISTORIA-

Cómodo y caliente en invierno
Fresquito lugar en verano
En la misma silla
siempre siento el ano

De pequeño las películas
luego cómics y dibujos
cuando fui creciendo
libros de lujo

¡Cuantas horas de estudio!
¡Cuanto tiempo invertido!
¡Qué mal lo he pasado!
¡Cuánto me he divertido!

Vengo con preguntas
busco soluciones
entre contradicciones
saco conclusiones

En el horario nocturno
podía aprobar
eso me llevaba
a en la vida mejorar

Y ahora que no existe…
A clase de mañana
por la tarde a trabajar
sin horario nocturno
me toca reprobar

PROPONGO 24
PROPONGO BIBLIOTECA
24 HORAS
TENGA EL DIA DE CULTURA

Guillermo

Biblioteca Central de San Fernando de Henares «Rafael Alberti» (Madrid)

San Fernando de Henares, a 23 de abril de 2012

Querida Biblioteca:

Ahora que estás viviendo uno de tus peores momentos, en que corres grave peligro y te muestras tan vulnerable. Ahora que algunos aprovechan para tratarte inmerecida e injustamente, siento la gran necesidad de contarte muchas cosas, de mostrarte el amor que siempre he sentido por ti, porque quiero reconfortarte, quiero que sepas que no estás sola, que eres muy querida y apreciada… Sabes que siempre me resultó difícil expresar el gran amor que he sentido y siento por ti y también sabes que éste viene de lejos, desde hace tanto tiempo que casi ni me acuerdo. Yo prácticamente no sabía ni leer ni escribir cuando te conocí por primera vez, y desde entonces no he podido separarme de ti. Y cuando realmente mi amor se me manifestó con toda su irrefrenable fuerza fue en ese momento en el que descubrí ese poderoso sentimiento, durante la anhelada adolescencia. Entonces la sensibilidad y la emoción fluían en mi descontroladamente, y, en un intento por organizar mis inconfesables sentimientos, te encontré. Allí estabas, con tu eterna sonrisa y tu amable gesto, para ayudarme, para calmarme, para arrullarme. Siempre estuviste dispuesta a cuidarme, a reconfortarme, y desde entonces, jamás he podido prescindir de tu compañía.

Ocurrió durante mis años colegiales, cuando sentía que jamás me integraría del todo con mis compañeros de clase. Allí te encontré, estabas esperándome con alegría y me pareciste tan maravillosa y mágica, que me fascinaste desde el primer momento. Eras un universo repleto de historias, emociones, sueños y fantasía y decidí dedicar prácticamente todos mis solitarios recreos a visitarte. Me permitiste descubrir los mil y un fantásticos cuentos orientales, con los que viajé por exóticos lugares, y gracias a ti conocí mundos lejanos y compartí fascinantes experiencias con extraños personajes, siniestros unos y maravillosos otros. Contigo leí y hasta memoricé los mejores versos del romancero, del Arcipreste de Hita, del Marqués de Santillana, de Garcilaso, de Santa Teresa de Jesús, de Calderón, de Lope, de Quevedo, de Góngora, de Shakespeare, de Cervantes, de Dickens, de los hermanos Machado, de Rosalía de Castro, de Lorca, de Gloria Fuertes y de tantos otros. También me permitiste descubrir el fantástico mundo de Bécquer expresado en sus Leyendas y las dulces manifestaciones de amor de sus preciosas Rimas, que me incitaron a intentar escribir las mías propias, para expresarte secretamente mi inconfesable amor. Pude viajar a tu lado por miles de fascinantes historias, algunas impresionantes, como El Conde de Montecristo o La Odisea, otras más tranquilas y entrañables, como Mujercitas. Me mostraste que en un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no querías acordarte, hubo un caballero que, junto a su campechano escudero, recorrió montañas y valles, viviendo épicas batallas y llegando incluso a luchar contra terribles gigantes. Y hasta descubrimos juntos que un burrito, llamado Platero, podía ser el mejor y más cálido amigo.

Me hiciste reír, llorar, anhelar, soñar, disfrutar, viajar, descubrir, imaginar, amar y ser amada. Me mostraste que un libro es el mejor compañero, que siempre está ahí, esperando pacientemente a que lo abras y te sumerjas en sus fascinantes historias. Me enseñaste a hablar, a escuchar, a entender, a pensar, a expresar, a escribir, a ser mujer, a ser persona.

Por todo ello, te estoy tan agradecida. Siento que sólo puedo compensar todo lo que me has dado mostrándote mi amor, un amor que es y será para siempre, incondicionalmente eterno, un amor que será de esa clase de amores que nunca perecen, como muchos que me mostraste en tus libros. Ahora que sé que me necesitas más que nunca, te ofrezco todo lo que tantas veces me ofreciste a mi cuando te necesité. Déjame que te quiera, que te acompañe y te arrulle, como tantas veces hiciste conmigo. Sólo espero que estés ahí siempre y que pueda seguir contando contigo como hasta ahora he contado.

Querida biblioteca “pública”, nunca me había atrevido a decírtelo, pero hoy siento que te mereces estas palabras, hoy sí que me atrevo a decirlo muy alto para que las conozca todo el mundo, para que sepan que nuestro amor trasciende y trascenderá todas las fronteras. Mi amada biblioteca, “te quiero”, y espero que jamás olvides que “yo pagaré tu amor con el exceso / con que pagan las flores al abril; / mil besos te daré por sólo un beso, / por un abrazo yo te daré mil.[1]

Virginia Gutiérrez Marañón

[1] Atribuido a Espronceda, José de: «El arrepentimiento»

Biblioteca Pública del Estado de Madrid

A falta de otras candidatas más terrenales y carnales, ¿me permitirás que te considere mi amor platónico, querida, queridísima biblioteca?

En ti he encontrado inteligente y próxima compañía a mis soledades durante décadas. Sin ti y sin tu también muy apreciada prima, la Biblioteca de la UNED, no sé qué habría sido de mí en tantas situaciones complicadas.

No pides nada, no demandas nada, salvo que se te trate con corrección. Y ofrecerte, te ofreces por completo. Literatura, en castellano y también hay en ti posibilidades en inglés; historia e historia del arte; tus recursos en lo concerniente a las publicaciones periódicas; y los manuales y tests para prepararme en este período de giro vital. Si es que ya digo, no se te puede pedir más generosidad y riqueza de recursos.

Y aún me quedan la cinematografía, documentales, conciertos de música y toda tu música. La gente disfruta con tu internet, y por mi lado también valoro tus habilidades fotocopiadoras, de gran utilidad.

Actividades para niños y papás, tertulias literarias, ¡chica, sólo te falta saber cocinar y ser buena en…!

Si alguien me diera a escoger dos destinos prioritarios para esos recursos que van al clan de las Administraciones Públicas, sin duda, uno de ellos serías tú, hija predilecta de la familia de Educación y Cultura.

Vaya, son tres palabras, amor platónico, sé que manidas, pero no encuentro otras mejores: te quiero, Biblioteca.

Biblioteca Pública de Alcorcón (Madrid)

Llevo trabajando toda la vida para ti y siempre contigo mi vida es feliz, cuando entro en la sala veo el amor que hay en ti, con todas las historias que contienes me enseñas a vivir.

Tu corazón está lleno de cultura y muchos dependemos de ti y por el bien de todos esperemos que los políticos se fijen en ti y no te descompongan en pedacitos para que VIVA puedas seguir, porque para mí y para muchos sería el fin.

Y en este 23 de abril nos acordamos muchos de ti en todas las bibliotecas del mundo, para continuar apoyando la lectura y el servicio público.

Te quiere

Segun

Biblioteca Pública del Estado de Madrid

12/6/12

Me gusta la fecha de hoy, capicúa y además doce es el doble de 6, o seis es la mitad de 12.

La mitad de un día son 12 horas. Doce y seis son divisibles entre 360, que son los grados de una circunferencia.

Seis es un número perfecto porque la suma de sus divisores es igual a sí mismo (6 es divisible por 2, por 3 y por uno y 3+2+1=6). Otros números también lo cumplen, por ejemplo 28 (1+14+2+7+4=28) y otros muchos más. Hubo matemáticas durante los siglos XVI y XVII, sobre todo, que se dedicaron a formular cómo hallar el siguiente nº «perfecto», o nºs perfectos en general. Uno de ellos fue el famoso Fermat.

Estas ideas se me ocurren, aunque resulten algo disparatadas, gracias a estar en la biblioteca. Aquí se respira paz, bienestar, silencio, quietud. Para mí es un lugar que fomenta la concentración, pero también es un lugar de retiro. Retiro del mundo, de los problemas, de las inquietudes, alejado de todo eso. Me siento bien, tranquila, en paz, feliz, rodeada de personas silenciosas y concentradas.

¡Llevo tanto tiempo viniendo y tan a menudo! que la biblioteca, esta biblioteca, forma parte ya de mí misma. La considero mi segunda casa, una especie de refugio que me acoge cada día y me protege.

Me gusta su luz, el paisaje urbano que ofrecen sus ventanales, el cielo que se ve desde ella.

Todo me resulta acogedor aquí, a pesar de que algunos elementos puedan considerarse viejos, pero eso todavía la hace más acogedora, más viva, más transitada.

Las personas que la cuidais, que la atendéis, que la limpiáis, también contribuís enormemente a este bienestar que se respira en ella.

Gracias por permitir expresarme y mostrar mis sentimientos y vivencias en este lugar de paz, sabiduría y concentración.

(Una asidua usuaria con un futuro incierto)

Biblioteca Pública del Estado de Guadalajara

Siempre hemos vivido juntas, biblioteca. Desde que me concibió mi madre, que trabajaba para ti, o en ti, o contigo. Durante nueve meses te visité todos los días, y también después, de niña, y de estudiante, cuando era más importante para mí ligar que estudiar y tú, siempre comprensiva, me ayudabas en lo uno y en lo otro. Tu olor y tu calor me han acompañado cada día de mi vida, quizá por eso me captaste y al acabar los estudios te elegí para trabajar yo también para ti, o en ti, o contigo.

He criado a mis hijos en tu seno y he asistido a tu propio crecimiento, que te ha llevado a extenderte por toda una ciudad. Hemos compartido alguna tristeza y muchas alegrías, momentos de plenitud y exaltación. Eres mi segunda piel, mi rincón de la serenidad, mi luz y mi sustento. No sé si todo eso que yo siento es amor.

Dicen los expertos que la admiración es un importante componente del amor, y hoy tengo que decirte, biblioteca, que mi admiración hacia ti no tiene límites.

Te admiro porque eres el lugar igualitario donde cualquier persona puede formarse y transformarse, donde los que nacen sin recursos los encuentran, donde se aprende a compartir y a aceptar las diferencias.

Te admiro porque, si se acepta la definición de padre que hace tiempo acuñó mi hijo Anxo (“un padre es el que te responde todas las preguntas”), es evidente que tú eres padre. Y si seguimos aceptando que “una madre es la que te resuelve todos los problemas”, eres madre. Eres acogedora y estás siempre disponible. Eres un cálido lugar de encuentro donde cualquiera puede curar sus aflicciones.

Te admiro porque eres transformista. Como un camaleón adoptas cualquier forma para ser útil a la gente: en una comunidad eres barco, en otra bicicleta, en otra autobús, en otra carretilla, o maleta, o simple bolsa. Incluso tomas forma de animal y te haces burro, camello o elefante con tal de llegar a los que necesitan tus servicios.

Te admiro porque unes a la gente. Consigues que los abuelos disfruten al mismo tiempo que sus nietos; favoreces el nacimiento de grupos de individuos que tienen intereses similares; enlazas las manos y miradas de personas que van leyendo, una tras otra, los libros que les prestas.

Te admiro porque aunque tienes muchos años te conservas fresca y joven, siempre inagotable, abierta a cualquier cambio que pueda ampliar tu acción beneficiosa.

Te admiro porque eres pública y gratuita. Porque en ti pueden lavarse los sin techo, calentarse los que tienen casas frías, ver la prensa los que no pueden comprarla, conectar con su familia los que la dejaron lejos, buscar trabajo los parados, pasar noches mágicas los niños. Vales para todo y para todos.

Te admiro porque eres garantía de la paz, y porque cuando has sido atacada por las guerras te has reconstruido y has seguido viviendo y sembrando tolerancia.

No sé si la atracción por ti que he sentido desde el vientre de mi madre es síntoma suficiente del amor. Pero si se le añade esta admiración ilimitada que en cuarenta años de trabajo has conseguido sembrar en mi interior, puedo decirte con el corazón rendido: ”Biblioteca, yo te amo”.

Blanca Calvo

Biblioteca Pública del Estado de Madrid

Contigo, a 13/4/2012

Quería escribirte unas líneas para recordarte ciertas cosas que a veces olvidamos decir por la proximidad, que nos vuelve cómodos…

Con nadie estoy como contigo. Siempre afectuosa, serena, callada, discreta. ¿Qué más se puede pedir a un amor que nada a cambio de tanto pide?

Te conocí siendo profesor interino de Secundaria, y desde el primer día quedé enamorado.

Ahora, tanto tiempo transcurrido y desde un extraño limbo profesional, sigo acudiendo a ti, y tú me recibes como siempre, amante, amiga.

Gracias a ti, he hecho amistad con bastantes escritores. Todos están muy agradecidos por tu protección y compañía.

Ya tienes en papel lo que seguro que sabías. No importa, ¿verdad?

Seguiré acudiendo. MONTAG

Biblioteca Central de San Fernando de Henares «Rafael Alberti» (Madrid)

Para mi la Biblioteca significa el acceso a la ilusión, a la magia y al futuro, supone viajar en el espacio y en el tiempo a través de los libros, te puedes convertir en un pensador, en un amante, en un detective, en un………………. a través de los personajes en los libros y todo ello ¡gratis!. El personal te atiende, te recomienda y te sugiere libros, son amigos y compañeros de lectura.

Félix Izquierdo Bachiller

Biblioteca Pública del Estado de Madrid

Querida Biblioteca de Manuel Alvar:

Te escribimos porque te queremos agradecer tantos años de servicios.

Desde los 3 años acudimos a ti.

Al principio eran cuentacuentos, préstamos de cuentos, películas infantiles. Después nos empezamos a interesar por los comics, y gracias a ti pudimos leer todo Astérix y Tintín sin pagar ni un solo céntimo, te repetimos, muchísimas gracias.

A partir de los 14 ¡YA ESTÁBAMOS EN LA ZONA DE MAYORES! con una gran gama nueva de libros por leer, discos que escuchar y pelis que disfrutar. También te hemos tenido ahí en los momentos más difíciles, llegaron las épocas de exámenes y ahí nos recibiste con los brazos abiertos. Primero fue secundaria y después el bachiller… A ver si hay suerte y nos vemos en la universidad…

Entre tus cálidos muros que nos adormecen en las largas tardes de estudio, hemos podido encontrar muchas cosas de nuestro interés:

– Guías turísticas para nuestros viajes
– Libros de Rock
– Gran variedad de música para culturizarnos.

Por todo esto y mucho más que nos queda por descubrir

GRACIAS

de tus Muy queridas amigas

Biblioteca Pública del Estado de Guadalajara

BIBLIOTECA DE GUADALAJARA

Te llamaré madre porque en tu vientre nos gestaste el amor puro de las letras.

Te llamaré madre porque tu corazón hace que palpiten en nuestra alma las páginas que tú guardas en la tuya.

Te llamaré madre porque respiro en tus pulmones el poderoso aroma de los libros.

Te llamaré madre porque me acaricias con la dulzura de un poema.

¡Me gusta llamarte madre!

No hay suficientes palabras para escribirte una carta porque TÚ las tienes todas.

Lola Sanz Murillo

Biblioteca Pública del Estado de Madrid

Hoy estrené los nuevos ordenadores, un lujo en esta época de crisis. Por esto te escribo, para agradecerte todo lo que nos da una Biblioteca, a saber: aquí me prestan películas y revistas. Tengo todos los libros que quiero, en mi caso, aquí en la Manuel Alvar es donde encuentro más libros sobre metafísica y física cuántica.

Conozco gente, hago nuevas amistades y puedo invitarles a un café/té/o chocolate ¡por 0.50 €! Aquí preparé una oposición. Y actualmente hago distintos cursos. Cuando me toca Informática, además de los libros, tengo en la 3ª planta ordenadores específicos para ello.

Aquí me conecto gratis a Internet una hora cada día, y a través de Facebook estoy en contacto con mi familia y amigos que están a 11400 kms. de distancia. Paso en esta Biblioteca varias horas al día leyendo o escribiendo. Es decir, en esta Biblioteca tengo ocio y cultura por el coste de 0 €.

A una comentarista de Telemadrid le escuché decir que los parados que cobramos algún subsidio estamos en Cancún, cobrando y de vacaciones, en vez de buscar trabajo. Veo en las Bibliotecas donde voy a muchos desempleados leyendo la prensa o consultando las páginas de ofertas de empleo en Internet.

No sé dónde iríamos si no existieran las Bibliotecas Públicas.

En una Biblioteca conocí también al hombre (creo que «chico» suena mejor) que más he querido. Así que yo de las Bibliotecas solo tengo cosas buenas que contar y ni una sola crítica. Solo agradecimiento por todo lo que aportan a mi vida.

Yo amo las Bibliotecas Públicas y quiero que los libros sigan siendo gratis!

María Videla

Biblioteca Central de San Fernando de Henares «Rafael Alberti» (Madrid)

Me piden que te escriba una carta de amor, qué menos, y qué poco para lo mucho que tú me das y todo lo que para mí significas.

¿Cómo es posible sentir amor hacia algo abstracto?, no es posible, claro, sin embargo lo cierto es que te quiero. Te quiero y lo sé muy bien por que te necesito y no concibo el mundo sin ti, es que no puedo siquiera imaginarlo sin caer en la locura. No es que con frecuencia piense en ti, no voy a mentirte, pero sé que estás ahí y que eso es muy importante, tan importante como que haya pan en la mesa o salga agua del grifo y aún más porque el alimento que tú das es el más valioso y necesario, aquél al que es imposible renunciar como no es posible renunciar al aire.

Por todo esto quisiera protegerte y que todos sepan de tu importancia de tu inmenso valor y te cuiden y te quieran; que te mimen como yo quiero hacerlo aún sin saber cómo ni tener posibilidades, porque ¿quién soy yo ante tu grandeza? Por eso me alegra poder devolverte una millonésima parte de lo que tú me das cada día con esta mísera carta. Pero sería imposible abarcar ni en cuatro líneas ni en cuatro millones de ellas la inmensidad del universo real e irreal pasado y por venir que tú albergas y al que yo solo puedo corresponder con la infinita gratitud de este limitado corazón que entre tus brazos se siente libre e infinito.

Virginia Ruiz Campos

Biblioteca Pública del Estado de Madrid

Estos versos que me dispongo a escribir no son más que el fruto de tu maravillosa generosidad, disposición y fidelidad incansable. Por todo lo que me aportas y por lo que me quitaría tu ausencia. Por lo que me habría perdido y por lo que nos queda por compartir:

    Por una mesa de estudio, un mundo;
    por una actividad cultural, un cielo;
    por un libro…yo no sé
    qué te diera por un libro

Pablo Villa

Biblioteca Pública del Estado de Guadalajara

Querida Biblioteca:

Hoy, como cada día, me he levantado temprano y el primer pensamiento ha sido para tu círculo, y no me conformado sólo con pensar en ti, sino que me he arreglado y preparado lo mejor posible para hacerme digno de ti y aportar más en tu acogimiento.

A veces pienso en cómo dar lo mejor de mí, cómo aprovechar tu ánimo, tu tesoro de madre que no pide compensación y que sin embargo, como un Dios protector, pareces tener tantos ojos, tantos sentimientos, tantas voluntades y tanto amor para las personas que, aunque te queremos con un amor parecido al tuyo, no nos podemos comparar, tan corta y limitada es nuestra existencia. Aunque eterna sea nuestra intención de pensamiento, no podemos equipararla con el volumen de todos tus objetos, tus libros, toda tu inmarcesible riqueza. Hemos de conformarnos con ser buenos hijos, buenos compañeros, sensibles y atentos a tus preocupaciones y quehaceres.

Ahora, en las necesidades que todos estamos sintiendo y pasando, tú, llamativa y brillante no te atreves a gritarnos, con tu cautela habitual. Y sin embargo te sentimos padecer como nuestra mejor amiga, sentimos tu latir acompasado en el fluir de estos especiales tiempos que, entre la zozobra del hambre de muchos, tú sientes con especial sencillez aunque sean para todos complejas las circunstancias. Quizá en tu ánimo y riqueza de corazón haya un número, un refrán fácil y accesible, un nombre, palabra, pensamiento que nos sirva a todos.

Pero también estos tiempos de reto y peligro nos hace reconocernos como hermanos en tu protección. Todas las soluciones que tú has atesorado con esfuerzo a lo largo de tantos siglos de otras dudas y dificultades, debemos estudiarlas y descubrirlas por nosotros mismos. Debemos ayudarnos y descubrir cómo podemos ayudarte, porque queremos comprometer nuestra existencia y aprovechar tu indecible caudal en el infinito de nuestra esperanza en ti.

Gracias por tu amor y entrega de cada día, por los compañeros unidos, por tus advertencias, tu paciencia y tu grandioso criterio. En tu sentimiento, tu abrazo, está contenido todo.

Larga vida a las bibliotecas.

Jesús Domínguez Cascajero

Biblioteca Pública del Estado de Madrid

Querida biblioteca Central:

De todos los lugares de Madrid que más me gustan, tus cinco plantas gustan mucho a este aficionado a la botánica libresca con sus hojas y flores, sus baldas de madera y sus frutos secos y frescos, sus raíces y los perfumes del pan recién hecho cada mañana en los periódicos de la quinta, donde nos sonríen las revistas y los amables funcionarios matutinos, porque los del turno vespertino son harina de otro costal, aunque el percal sea bueno porque defienden la cultura de papel, el trato personalizado que mira a los ojos de la gente y no se acochina ante ninguna circunstancia que quiera echar a perder o arder en una inmensa pira el esfuerzo humano de miles de años sintetizados en cada biblioteca del mundo y el periódico en la mano.

Yo te juro amor eterno, más allá de las cenizas enamoradas mezcladas con las de mis amadas y más allá de cualquier intento de hundir este barco transatlántico de varios pisos con la cultura del ruido y de las televisiones. Tuyo siempre, Eduardo Barón

Biblioteca Central de San Fernando de Henares «Rafael Alberti» (Madrid)

A mi querida biblioteca:

Gracias por tan buenos momentos que me han producido y sigo recibiendo al estar entre tus estantes de libros, entre tantas historias maravillosas como me permites disfrutar, y también gracias por el descanso que me proporciona la lectura o disfrutar de una película.

No cambies nunca.

Tu fiel socia,

Elena

Biblioteca Pública del Estado de Madrid

Además de suscribir íntegramente las 12 razones para la pervivencia de las Bibliotecas Públicas, en mi caso son imprescindibles para la reconversión profesional (soy parado de larga duración). Gracias a ellas tengo un lugar gratuito e idóneo de estudio, incluso fines de semana. Y puedo resolver gratuitamente dudas gracias a sus fondos bibliográficos. Son, para mí, una puerta a la esperanza tras la situación precaria a la que me veo abocado por la nefasta gestión de nuestros políticos.

¡No al préstamo de pago! ¡No al eventual cierre de bibliotecas! ¡Antes, que el PP acabe con todo el gasto público superfluo! ¡Fuera Autonomías! ¡Fuera Senado! ¡Fuera televisiones y medios de comunicación públicos! ¡Fuera abusos y todo tipo de mamandurrias! ¡Fuera las Instituciones Europeas! ¡Fuera subvenciones a Patronal, Sindicatos y manifestaciones culturales privadas con ánimo de lucro (cine)!

José Verdejo Montón